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martes, 16 de diciembre de 2008

La mujer perfecta

El último fin de semana se realizó el asado de fin de año de nuestra editorial en la casa del apoderado de la firma.


Tras cenar y mientras hacíamos la sobremesa el contador comentó que había leído que un japonés de 33 años especialista en programación y robótica estaba terminando de a Aiko, una mujer robot. Según Le Trung, el japonés con mucho tiempo libre, Aiko está programada para ser la mujer perfecta.


Semejante noticia desencadenó la polémica. Los hombres se mostraban contentos de escuchar que pronto podrán adquirir una novia perfecta en la casa de electrodomésticos más cercana, y las mujeres estallaron en furia por la gran competencia que se les avecina.


Para calmar las aguas se organizó el debate. Tres de los solteros tomaron el lugar de jueces, el resto de los hombres fueron los abogados defensores y las mujeres marcaban los defectos de Aiko para demostrar que no es perfecta.


Los hombres esgrimieron una larga lista de cualidades de Aiko para demostrar su perfección. En la lista se encontraban cualidades como que no come, hace las tareas del hogar, lleva las finanzas de la casa, no es compradora compulsiva, no te quita el control remoto, no habla cuando no se lo requiere y no se siente fea.


Los jueces debatieron breves segundos y dieron un buen puntaje en favor de Aiko.


Las mujeres, altamente sensibilizadas, dijeron que Aiko es fría e insensible, no es buena compañera, sólo sabe repetir las frases que se le enseñan y no puede entablar una conversación profunda, ni un debate de opiniones.


Tras escuchar esto los jueces se miraron de reojo y sin necesidad de debatir subieron más el puntaje de Aiko.


Entonces el contador recordó que en la nota decía que Aiko no está contruida para ser una compañera sexual, lo que revirtió el puntaje del jurado y por decisión unánime decretaron que Aiko no es la mujer perfecta.

miércoles, 30 de abril de 2008

Día del Trabajador

Anoche se realizó una nueva reunión de personal y, con la excusa de celebrar el día del trabajador, se preparó una asadito muy bien acompañado por bebidas de distinta graduación alcohólica.


Tras el postre, y con un poco de graduación sanguínea en nuestro torrente alcohólico, comenzaron a discutir quiénes estaban en condiciones de festejar su día y quienes estaban comiendo de arriba. Sin lugar a dudas el que mas aparenta trabajar y menos hace es el gerente, como sucede en toda organización respetable. Pero nadie dijo nada al respecto mitad por miedo de perder su trabajo mitad porque todos lo daban por sabido.


Una vez terminado el recorrido por el staff presente extrapolamos la conversación y la plantamos en el fértil terreno de aquellas personas que inventan curros para ganarse la vida sin laburar. En ése sentido nuestro país nunca dejará de ser el granero del mundo.


El contador Vertolucci golpeó la mesa con la lata de duraznos en conserva que utiliza en cada reunión para tomar su licor de pobres1 y exclamó indignado que no era posible que un tipo lejanamente parecido a Maradona (lejanamente quiere decir que si se lo ve bien de lejos tiene cierto parecido) se pare en una esquina de La Boca y cobre por sacarse fotos con él. Un currero indiscutido.


Pero el marketing ha llevado a la creación de una nueva especialización dentro de la creación de productos para saciar el creciente consumismo de la sociedad: los inventores de nombre para aromas y sabores.


Años atrás los chicles venían de frutilla o de menta (sabores como manzana o banana eran cosa muy rara). Ahora los chicle son de frutilla explosiva ó manzana eléctrica y vienen con "frescura polar".


Arizmendi, encargado de logística de la empresa, protesto que "los vinos antes tenían sabor a vino, no como ahora que tiene gusto a frutos del bosque con un dejo de chocolate y después de tragarlo se siente un sabor a cereza en el fondo del paladar. Si quieren esos sabores que coman chicles y no se tomen todo el vino". Concluyó con un "¡Cómo se complican para tomar vino!" y se prendió a un tetra como bebé amamantando. Y poco después estaba durmiendo, también como un recién nacido.


Pero los grandes ganadores del premio "No festejes el 1º de Mayo, porque no es tu día", en votación muy pareja, fueron los que inventan los nombres para los aromas de desodorantes de ambiente, jabones en polvo, etc. Porque gracias a ellos el jabón te deja otro aroma en la ropa y los perfumes del desodorante de ambiente y los distintos productos químicos para limpiar el piso ya son de lavanda, menta o rosa mosqueta. Ahora todos esos productos vienen con olor a cosas que no tienen olor: "brisa de las cumbres", "bailando bajo la lluvia" y "rayos de sol" son sólo algunos ejemplos.


Tras entregar tan merecido galardón, todos nos miramos, dejando de lado los rencores generados al discutir quién trabajaba mas y quién no, y nos unimos en un fraternal abrazo mientras desafinabamos "Friends will be friends" seguida de "Un amigo es una luz" de los Enanitos Verdes. Ya bañados en lágrimas estabamos por arrancar con "Presente", pero llegó la policía y tuvimos que suspender la reunión por denuncias de los vecinos.


Feliz día del trabajador a todos los trabajadores (incluso a aquellos que sólo se rascan).


miércoles, 24 de octubre de 2007

Palabras Finales

Mucho se ha dicho sobre las palabras que distintas celebridades han pronunciado en el preciso momento que sus últimas fuerzas se escapaban. Hay que agradecerles a éstas celebridades por haber tenido la prudencia de inmortalizar aquel momento con una frase inteligente y profunda, muchas veces mas inteligente que todo lo que dijeron a lo largo de su vida.


Algunas personas desean eternizar su paso al más allá con una frase que sea recordada por generaciones. Escogen una frase que les venga bien y ante cualquier situación que les pudiese costar la vida, por ejemplo cruzar una avenida, se lanzan gritan la frase a los cuatro vientos. Los años pasan y la muerte es cada vez mas cercana. Al punto que estas personas ya no dicen otra cosa mas que aquella frase que tiempo atrás eligieron. Cuando finalmente les llega la hora son recordados como personas poco creativas y repetitivas.


En su lecho de muerte Karl Marx fue increpado para que dijese algunas palabras que vinieren a sellar con gloria su existencia. Pero la respuesta del moribundo fue rotunda: "Las últimas palabras son para los imbéciles que no dijeron en su vida lo suficiente".


En la última reunión del personal de éste blog, que se llevó a cabo en la casa del gerente de recursos humanos para festejar el tercer puesto alcanzado por los Pumas, salió el tema de las palabras finales cuando nos preguntábamos con que frase debía despedirse el seleccionado Argentino del suelo Francés. Pero a medida que la noche avanzaba y las bebidas se acababan, el tema se fue desvirtuando y acabamos hablando de aquellas famosas frases que marcan el final de algo.


Una conversación puede terminar con las clásicas "Chau", "Nos vemos" o "Hasta luego". Incluso esta última fue utilizada como título para el disco que marco el fin del grupo Los Rodríguez. Si la conversación toma un tinte violento podía terminar con palabras mas fuertes que fueron pronunciada a viva voz durante la reunión hasta que la esposa del gerente de recursos humano se levantó de la cama por primera vez a pedirnos que hablemos más bajo.


Todos los que hayan arremetido contra alguna dama en busca de favores amorosos habrán encontrado su empresa truncada por clásicas frases como "Te quiero como un amigo"1 ó "El problema no sos vos, soy yo"2. Pero los más osados, y en mucho caso los menos galantes, han recibido frases terminantes o irrefutables como "No me llames que voy a estar ocupada. Cualquier cosa te llamo yo" ó "El número que tenés es viejo, otro día te doy el nuevo". Aquí fue cuando la esposa de gerente de recursos humanos se levantó por segunda vez, pero en ésta oportunidad para acomodarle las ideas3 a su marido que dado su avanzado estado de coraje (inducido por el alcohol) estaba alardeando sobre sus conquistas amorosas y a la doña ésto no le causó mucha gracia.


Finalmente empezaron a aflorar experiencias propias de los miembros del equipo del presente blog. El tema a tratar: "Frases para terminar una relación laboral". Las primeras en aflorar fueron "Renuncio" y "Está despedido", pero no fueron las únicas. Muchas incluían insultos y degradaciones para el contratante y/o para el contratado. Pero el caso del encargado de mantenimiento y limpieza fue el que sirvió para dar riendas sueltas a la algarabía del resto de los presentes que a esa altura sólo esperaban una excusa para dejar que el alcohol que fluía por sus venas tomase control absoluto de sus actos. El encargado contó que en su anterior trabajo le habían despedido diciéndole que el trabajo le quedaba chico, que el estaba para mas pero que aquel lugar ya tenía un gerente y por eso debían dejarlo ir, pero que no se preocupase porque cuando abriesen una nueva sucursal lo llamarían para que sea su gerente. Tras escuchar semejante historia guardamos un segundo de silencio, nos miramos atónitos y comenzaron las desenfrenadas carcajadas y los comentarios en tono de burla. Lo que nunca llegamos a saber es si nos estaba mintiendo para no contar los verdaderos motivos de su despido o si lo habían tomado por pavote. Tampoco tuvimos mucho tiempo para discutirlo por que apareció en escena por tercera vez la dueña de casa y le puso fin a nuestra reunión con palabras como "Atorrantes, sinvergüenzas, salgan de mi casa" y una larga serie de injurias que se diluían en la noche mientras nos dábamos a la fuga.


Como cierre de ésta nota todo el equipo de éste blog quería agradecer a aquellas personas que, al igual que la mayoría de nosotros, entienden cuando las cosas terminan y las palabras están de mas. A aquellos que cuando una dama les da salida no se creen en derecho, ni mucho menos en deber, de ser insistente hasta el hartazgo. A aquellos que saben retirarse con dignidad entendiendo que tuvieron su oportunidad y no funcionó. Muchas veces el buen o mal recuerdo de una relación depende de su final, como sucede con algunas películas.




viernes, 10 de agosto de 2007

Déjà Vu

Nota del Autor: Leer ésta nota dos veces puede ser fruto de un Déjà Vu.

Para quienes no estén familiarizados con el término, "Déjà Vu" en francés quiere decir "Ya visto". Es la sensación de vivir dos veces el mismo momento. Como cuando vas subiendo una escalera, ves pasar un gato negro y un segundo después ves pasar nuevamente el mismo gato en la misma dirección. Algunos atribuyen estos fenómenos a capacidades paranormales en las personas, errores en el sistema o una máquina del tiempo manejada por Denzel Washington. Pero los aguafiestas de los científicos salieron con que es una anomalía del cerebro, que generalmente se dá entre los 15 y 25 años de edad, pretendiendo tirar abajo lo divertido de la cuestión.


Científicos intentaron recrear éste fenómeno en un laboratorio para poder determinar sus causas, pero no les fue posible. Algunas de las teorías apuntan más que nada a una falla neuronal. Un problema por el cual el cerebro altera su funcionamiento normal provocando ésta sensación de haber vivido anteriormente lo que se está viviendo ahora.


Una teoría indica que el problema radica en el proceso que el cerebro utiliza para guardar los recuerdos a corto plazo. Aparentemente, y esto me lo explicaron hace muchos años por lo que podría equivocarme, el cerebro capta la información que le envían los ojos, analiza lo que vemos y luego lo almacena. A veces el cerebro sufre un desliz y almacena antes de analizar. Con lo que después de analizar quiere almacenar de nuevo, pero se da cuenta que ese recuerdo ya estaba en la memoria a corto plazo y es ahí cuando se produce el Déjà Vu.


Otra teoría dice que los Déjà Vu se producen por un retraso en la recepción de las entradas perceptivas de la mente consciente, permitiendo que el inconsciente perciba primero el entorno. Para cuando el consciente lo percibe éste ya se encuentra en la memoria provocando la sensación de que se está viendo algo que ya se había visto.


La redacción de éste Blog, tras una prolongada reunión adornada con botellas que eran vaciadas de a poco por los asistentes, comentarios desagradables y chistes burdos; no pudo determinar si los científicos han planteado dos teorías sobre los motivos que provocan un Déjà Vu o simplemente plantearon una sola teoría con distintas palabras.


Promediando la reunión de editorial y teniendo la mesa poblada de botellas vacías (lo que en la jerga popular se denominan "cadáveres") se produjo un interesantísimo debate entorno a los Déjà Vu.


Primero quisimos determinar si el plural era "Déjà Vus", "Déjà Vues" ó "Déjà Vuses". Pero luego de discutir acaloradamente durante largo rato, y cuando un par de miembros que sostenían distintas posturas estaban empezando a desconocerse, un mediador puso paños fríos a la situación al grito de "¿Sómo amigo o no sómo amigo?" y todos respondimos levantando nuestras copas y vitoreando frases como "¡Que viva la patria!", "¡Vivan los novios!" y "¡Que no se corte!". Finalmente decretamos que "Déjà Vu" es una expresión extranjera y por lo tanto no debe ser pluralizada. Además, una palabra que no tiene plural gana jerarquía por el misterio que la envuelve, sobre todo cuándo uno se pregunta "¿Por qué carajo no tiene plural?".


Luego debatimos sobre el motivo por el cuál se produce el fenómeno que titula ésta nota y generamos nuestras propias teorías. Una es que son visiones premonitorias sobre lo que va a pasar a futuro. A 2 segundos en el futuro. Y la otra es que los hombres (y quizás las mujeres también) tenemos la capacidad de viajar en el tiempo. Podemos volver 2 segundos en el tiempo sin planearlo y sin desearlo.


En aquella oportunidad no fue determinada la utilidad de poder adivinar el futuro con 2 segundos de antelación, o de viajar en el tiempo y no tener tiempo de cambiar el pasado. Pero guardamos la esperanza de que futuras generaciones puedan mejorar éstas habilidades y les encuentren una utilidad.


Finalmente establecimos la diferencia entre un Déjà Vu y una simple repetición de acontecimientos. Así determinamos algunos casos de la vida cotidiana que no son Déjà Vu:


1) Ir todos los días al trabajo por el mismo camino.
2) Que tu novia te pregunte cincuenta veces si le queda bien el vestido nuevo.1
3) Que tu mamá te llame quinientas veces para ver si estás bien en tu nuevo departamento.
4) Que tu novia te pregunte cincuenta veces si estás seguro que le queda bien su vestido nuevo.1
5) Recibir tres mil veces el mail de la vírgen desatanudos y otras cadenas innecesarias e inútiles.
6) Que tu novia te pregunte si estás por demás seguro que le queda bien su vestido nuevo.1


Para terminar, y como premio a los lectores que llegaron al final de la nota les damos la oportunidad de experimentar lo que es un Déjà Vu en carne propia. Quienes decidan hacerlo van por cuenta propia. La redacción del Blog no se hace cargo por los daños que éste experimenta pueda provocar en su lóbulo temporal. Para poder seguir adelante con el experimento sólo hagan click AQUI.