miércoles, 24 de octubre de 2007

Palabras Finales

Mucho se ha dicho sobre las palabras que distintas celebridades han pronunciado en el preciso momento que sus últimas fuerzas se escapaban. Hay que agradecerles a éstas celebridades por haber tenido la prudencia de inmortalizar aquel momento con una frase inteligente y profunda, muchas veces mas inteligente que todo lo que dijeron a lo largo de su vida.


Algunas personas desean eternizar su paso al más allá con una frase que sea recordada por generaciones. Escogen una frase que les venga bien y ante cualquier situación que les pudiese costar la vida, por ejemplo cruzar una avenida, se lanzan gritan la frase a los cuatro vientos. Los años pasan y la muerte es cada vez mas cercana. Al punto que estas personas ya no dicen otra cosa mas que aquella frase que tiempo atrás eligieron. Cuando finalmente les llega la hora son recordados como personas poco creativas y repetitivas.


En su lecho de muerte Karl Marx fue increpado para que dijese algunas palabras que vinieren a sellar con gloria su existencia. Pero la respuesta del moribundo fue rotunda: "Las últimas palabras son para los imbéciles que no dijeron en su vida lo suficiente".


En la última reunión del personal de éste blog, que se llevó a cabo en la casa del gerente de recursos humanos para festejar el tercer puesto alcanzado por los Pumas, salió el tema de las palabras finales cuando nos preguntábamos con que frase debía despedirse el seleccionado Argentino del suelo Francés. Pero a medida que la noche avanzaba y las bebidas se acababan, el tema se fue desvirtuando y acabamos hablando de aquellas famosas frases que marcan el final de algo.


Una conversación puede terminar con las clásicas "Chau", "Nos vemos" o "Hasta luego". Incluso esta última fue utilizada como título para el disco que marco el fin del grupo Los Rodríguez. Si la conversación toma un tinte violento podía terminar con palabras mas fuertes que fueron pronunciada a viva voz durante la reunión hasta que la esposa del gerente de recursos humano se levantó de la cama por primera vez a pedirnos que hablemos más bajo.


Todos los que hayan arremetido contra alguna dama en busca de favores amorosos habrán encontrado su empresa truncada por clásicas frases como "Te quiero como un amigo"1 ó "El problema no sos vos, soy yo"2. Pero los más osados, y en mucho caso los menos galantes, han recibido frases terminantes o irrefutables como "No me llames que voy a estar ocupada. Cualquier cosa te llamo yo" ó "El número que tenés es viejo, otro día te doy el nuevo". Aquí fue cuando la esposa de gerente de recursos humanos se levantó por segunda vez, pero en ésta oportunidad para acomodarle las ideas3 a su marido que dado su avanzado estado de coraje (inducido por el alcohol) estaba alardeando sobre sus conquistas amorosas y a la doña ésto no le causó mucha gracia.


Finalmente empezaron a aflorar experiencias propias de los miembros del equipo del presente blog. El tema a tratar: "Frases para terminar una relación laboral". Las primeras en aflorar fueron "Renuncio" y "Está despedido", pero no fueron las únicas. Muchas incluían insultos y degradaciones para el contratante y/o para el contratado. Pero el caso del encargado de mantenimiento y limpieza fue el que sirvió para dar riendas sueltas a la algarabía del resto de los presentes que a esa altura sólo esperaban una excusa para dejar que el alcohol que fluía por sus venas tomase control absoluto de sus actos. El encargado contó que en su anterior trabajo le habían despedido diciéndole que el trabajo le quedaba chico, que el estaba para mas pero que aquel lugar ya tenía un gerente y por eso debían dejarlo ir, pero que no se preocupase porque cuando abriesen una nueva sucursal lo llamarían para que sea su gerente. Tras escuchar semejante historia guardamos un segundo de silencio, nos miramos atónitos y comenzaron las desenfrenadas carcajadas y los comentarios en tono de burla. Lo que nunca llegamos a saber es si nos estaba mintiendo para no contar los verdaderos motivos de su despido o si lo habían tomado por pavote. Tampoco tuvimos mucho tiempo para discutirlo por que apareció en escena por tercera vez la dueña de casa y le puso fin a nuestra reunión con palabras como "Atorrantes, sinvergüenzas, salgan de mi casa" y una larga serie de injurias que se diluían en la noche mientras nos dábamos a la fuga.


Como cierre de ésta nota todo el equipo de éste blog quería agradecer a aquellas personas que, al igual que la mayoría de nosotros, entienden cuando las cosas terminan y las palabras están de mas. A aquellos que cuando una dama les da salida no se creen en derecho, ni mucho menos en deber, de ser insistente hasta el hartazgo. A aquellos que saben retirarse con dignidad entendiendo que tuvieron su oportunidad y no funcionó. Muchas veces el buen o mal recuerdo de una relación depende de su final, como sucede con algunas películas.




2 comentarios:

Federico Zitelli dijo...

Cualquier parecido con la realidad es pura coincidencia?.... conozco a alguien que le acomodaron las ideas un par de veces. Lamentablemente o por suerte, nunca lo sabremos, no pude presenciar semejante acto.
Es más importante saber cuando callarse que saber que decir.

Angel Gris dijo...

Parte del relato está basado en hechos reales, pero justo lo del acomodo de ideas no había sido escrito pensando en nadie en particular. Después de todos mujeres golpeadoras, y por ende hombres golpeados, hay en todas partes. Aunque ahora que lo mencionas... podemos decir que eso también fue basado en hechos reales.