sábado, 24 de noviembre de 2007

Garúa Finito

Llovió copiosamente ayer. Las personas se esconden bajo sus paraguas o se deslizan bajo toldo, balcones o cualquier otro tipo de saliente que les brinde un pocos de resguardo, y los taxistas disfrutan el florecimiento de pasajeros en cada esquina. Pero los niños son un caso aparte.


Saliendo del colegio disfrutan de la lluvia que parece estar especialmente diseñada para ellos. La precipitación es moderada. Cae bastante agua como para formar charcos y acumular agua junto a los cordones, pero de manera moderada para que ellos caminan tranquilos sin notar cómo se van empapando de a poco.


Saltan en los charcos y patean el agua junto a los cordones con intenciones de mojar a sus amigos. Ellos se divierten y no piensan en gripes ni resfriados. La imagen de una señora mayor tratando de explicarles que se están mojando los pies y la pulmonía que eso les podría provocar, sin que el niño le preste la menor atención. Imágenes de la propia infancia bajo la lluvia.


Jugar al fútbol en la canchita del barrio era el mayor placer de los fines de semana. Pero si el picadito era condimentado con una lluvia, eso era irreemplazable. Nadie dudaba del sermón que aguardaba en casa al llegar con la ropa embarrada, pero el placer del deporte bajo la lluvia no es negociable. Porque la ropa se mancha, pero la pelota no.

7 comentarios:

Adrian dijo...

Lo mas lindo es que aun de grandes (o burro viejo, como se prefiera) jugar al futbol bajo la lluvia es espectacular!

Gonzalo dijo...

hasta YO que no juego lo reconozco... entre otras cosas, al caerte no duele

Federico Zitelli dijo...

EL último parrafo me sonó a una publicidad de jabón.....
Pero la verdad tiene un sabor diferente jugar bajo la lluvia

José Villegas dijo...

Me gustaría saber qué pensarían si TODOS los días lloviera... creo que sus opiniones serían distintas, sino totalmente opuestas :)

Angel Gris dijo...

Tuvimos unos meses de mucha lluvia a principio de año y la verdad es que se torna insoportable.
Pero los extremos nunca son buenos. Todas las cosas son buenas en su justa medida.

Gonzalo dijo...

O sea, yo odio la maldita lluvia infernal del demonio.
Pero reconozco que un picado bajo la lluvia puede ser divertido ;)

José dijo...

Sé que estuvo lloviendo mucho en Salta estos días, ¿siguen pensando lo mismo?

(Qué maldito soy :P)