martes, 5 de junio de 2007

El Laberinto de Creta

Según la mitología Griega, el dios Poseidón había cumplido con unos pedidos de Minos, rey de Creta, y éste último debía pagarle sacrificando un toro blanco. A último momento Minos se arrepintió y reemplazó aquel toro sacrificando uno distinto. Poseidón se vió insultado por la decisión del rey y como medida punitivo hizo que Pasífae, esposa de Minos, se enamorara del toro.


Pasífae intentó seducir al animal por todos los medios. Pero es proverbial el desinterés que los toros presentan ante reinas en celos. Como la pasión de Pasífae era ya incotenible, pidió ayuda a Dédalo, un arquitecto y artesano que se dedicaba a entretener al rey y a sus hijos construyendo muñecos de madera. Dédalo construyó entonces una vaca de madera en la que la reina se ocultó y así recibir los favores amorosos del toro que tanto amaba.


Tiempo después y como fruto de aquella unión nació Asterion, el Minotauro. Asterion era una criatura con cuerpo de hombre y cabeza de toro. Aterion sólo se alimentaba de carne humana y a medida que crecía se iba volviendo mas salvaje.


Minos, viendo que llegaría un día en el que el Minotauro se volvería incontrolable, le ordenó a Dédalo que construyera una prisión gigante para la criatura. Así fue que Dédalo construyó un enorme laberinto con una única entrada y en cuyo centro dejaron abandonado al Minotauro. Para que nadie supiera nunca cómo salir del laberinto el rey encerró a Dédalo y a su hijo Ícaro en una torre.


Durante mucho tiempo Atenas estuvo bajo el asedio del rey Minos y sólo la libero imponiéndoles la obligación de entregar 7 hombres y 7 mujeres vírgenes en sacrificio al Minotauro por año.


El tributo se mantuvo hasta que Teseo, hijo del rey de Atenas decidió integrar el grupo de jóvenes que serían sacrificados para poder matar el mismo al Minotauro.


Cuando Teseo se presentó en Creta Ariadna, hija del rey Minos se enamoró del el le pidió que no entrase al laberinto. Pero Teseo se negó a dejar que el Minotauro siguiese con vida, por lo que Ariadna le dió un ovillo de hilo para que pudiese encontrar la salida del laberinto una vez hubiese matado al monstruo.


Según lo planeado, Teseo mató al Minotauro y pudo encontrar la salida del laberinto gracias al hilo que le había dado Ariadna. Luego Teseo y Ariadna, acompañados por los otros jóvenes que formaban parte del sacrificio, agujerearon los barcos cretenses para evitar ser seguidos y escaparon en la embarcación del príncipe de Atenas.


Lo que sucedió con el toro blanco que era el verdadero padre del Minotauro, cómo Dédalo escapó de la torre, la muerte de Minos y sus actividades en el más allá, las tragedias que esperaban a Teseo en su regreso a Atenas y el por qué Ariadna no completó aquel viaje junto a él son otras historias.

2 comentarios:

Federico Zitelli dijo...

La mitología un poco rebuscada, pero entretenida.

Gonzalo dijo...

Yo espero que la hagan película :D